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Quake III Arena

Pocos juegos han sido tan esperados como Quake III Arena. La saga es una de las más populares del mundo de los videojuegos. Sus creadores, ID Software, son quienes han definido con sus títulos -Wolfenstein 3D, Doom I y II, Quake I y II- lo que debía ser un "shooter" a lo largo de ésta última década. Y John Carmack, programador de Quake III y cofundador de la compañía, es una de las mentes creativas más reconocidas entre los aficionados de todo el mundo. Con semejantes precedentes, las expectativas para Quake III Arena eran, sencillamente, enormes; como tales, igualmente difíciles de cumplir.
Los seguidores de la serie comenzaron a inquietarse cuando Carmack anunció que el juego estaría centrado en el modo multijugador en detrimento de la clásica aventura individual. Todo el mundo sabe que el juego "on line" es lo que es gracias, en gran medida, a Quake II. Pero semejante afirmación abría incógnitas que por fín, tras la publicación de varias demos y tests a lo largo de los últimos meses, tienen sus respuestas.

Quake III Arena presenta 26 mapas diferentes para jugar en partidas Deathmatch, tanto para un solo jugador como "on line". Sobre los mismos mapas se puede practicar otros dos modos de juego derivados del Deathmatch -por equipos y Torneo- y un tercero, Capturar la Bandera, para el que aparecen cuatro mapas específicos. En cualquier caso, el protagonista absoluto del juego es el modo Deathmatch.

En el modo para un jugador, éste se enfrentará a una variada selección de "bots" -oponentes controlados por la computadora-. En el modo multijugador, lo hará contra oponentes humanos -o una mezcla de ambos, según el caso-. No hay historia, ni niveles por los que avanzar, ni puzzles que resolver. Sólo acción frenética y constante, desde el primer momento hasta el último. Este es el concepto de juego que presenta Quake III Arena. Acercar la intensidad del combate Deathmatch a todos los jugadores, sin necesidad de conectarse a la red. Y para los que ya la conocen, llevarla a extremos inéditos hasta ahora. Claro que una cosa es tener una idea, y otra llevarla a cabo.

El título de ID se presenta en un envoltorio de lujo. El nuevo motor gráfico, además de presentar algunos efectos novedosos -como las publicitadas "superficies curvas"-, ofrece los escenarios más realistas y detallados que se han visto hasta ahora. Su diseño continúa con la estética previa de la serie y, en general, este tipo de juegos; una mezcla de fantasía gótica y elementos futuristas que, pese a ofrecer unos cuantos ejemplos brillantes de lo que debe ser un mapa Deathmatch, acaba por hacerse un tanto repetitiva.

Básicamente, hay dos tipos de mapas en Quake III: estilo "medieval" y otros con un aire más futurista -generalmente plataformas suspendidas en el vacío-. El equipo de ID ha expresado más de una vez su frustración por la atención que se ponía en el diseño de cada nivel de Quake -por ejemplo- para que el jugador tan sólo pasase una vez por allí y lo olvidase rápidamente. El planteamiento de este juego elimina esa circunstancia y, aunque no pueda decirse de los mapas que sean originales, están repletos de pequeños cambios, mejoras y detalles que los hacen sumamente atractivos. Algunos están repletos de rampas aceleradoras y puntos de salto, lo que hace mucho por la rapidez del juego y la emoción del combate sin respiro.

La aplicación de superficies curvas, aunque no tenga ninguna incidencia en la jugabilidad, abre la puerta a nuevas posibilidades de diseño y ambientación; y en general, la utilización de una iconografía con motivos religiosos, satánicos y ciertos apuntes gore -en uno de los niveles se puede encontrar la cabeza de John Carmack arrancada de cuajo- recompensan sobradamente la retina del jugador. Es decir, si tuviera tiempo para tomarse un respiro. Como es de esperar, todo este despliegue gráfico tiene un precio: unos requisitos al alcance de sólo unos pocos. En nuestro caso, probando el juego sobre un PIII 500 -128 MB de RAM y una Voodoo 3 3000- a una resolución de 640x480, el juego tendía a atascarse en los momentos que había demasiado movimiento en pantalla.

El programa presenta una galería de 30 personajes a los que combatiremos o, en un momento dado, podemos encarnar como protagonistas. En ID han inflado el número de modelos dotando a cada uno de ellos de "skins" de diferentes colores. Pese a ello, la concepción de los personajes originales es otro de los aspectos destacables de Quake III. Del clásico marine a un patinador anarquista, desde un cyborg patriota a un obeso pervertido, pasando por una sensual y casi desnuda guerrera, motoristas, payasos, muertos vivientes, robots, el clásico protagonista de Doom y todo tipo de criaturas surgidas del infierno u otros mundos, la variedad que aportan al juego es enorme. No sólo desde un punto de vista estético. Aunque jugando con ellos no se aprecie la diferencia, cuando los tenemos como oponentes si que podemos ver como sus movimientos y reacciones se adaptan a su particular fisonomía y, por tanto, afectan a su estilo de combate.

Uno de los ejemplos más claros es el Orbe, un carismático globo ocular que se apoya en sus brazos para dar continuas volteretas mientras intentamos acertarle. El detalle con el que están representados y la fluidez de su animación convierten los combates en un auténtico festín visual. La inteligencia artificial que se les ha aplicado permite, en ocasiones, diferenciar a unos de otros por su estilo de juego y, en general, ofrece un digno enfrentamiento a quienes se aventuren en el modo para un jugador, pero no llega a destacar en las partidas Capturar la Bandera. Desgraciadamente, la interacción con los "bots" -tanto cuando están de tu lado como buscando tu sangre- se ve muy limitada por la pobreza del apartado sonoro. Excepto algún grito ocasional, no escuchamos lo que dicen. Se comunican con nosotros a través de mensajes que aparecen en la pantalla, pero a la velocidad que transcurre la acción de este juego, resulta imposible prestarles atención.

Quake III Arena ofrece un excitante, aunque limitado, entretenimiento a quienes sean aficionados al combate Deathmatch. Pero lo cierto es que de una casa como ID y de un producto como éste podía esperarse mucho más. Se prometía que Quake III iba a revolucionar el campo de los "shooters" y, poco más o menos, redefinir una vez más el género. Desafortunadamente para ID, eso es precisamente lo que ha hecho EpicGames con Unreal Tournament, de tal manera que las expectativas en cuanto a lo que debe ser un juego enfocado al modo multijugador han variado sustancialmente.

El último capítulo de la serie Quake es un gran juego para partidas Deathmatch, pero eso es todo. Sería un magnífico producto si fuese una expansión, pero como juego completo le falta entidad. El reducido número de mapas -poco más de la mitad de los que trae UT- y su limitada jugabilidad -matar, matar y matar, dejando poco espacio para la estrategia de combate- no le confieren demasiadas horas de juego para quienes no dispongan de una conexión en condiciones a la red. Lo cual, en un país como el nuestro, es bastante inhabitual..

(ZdNet)

 

 

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Windows 9x/ME/XP
Pentium 233 MHz
64 MB RAM
50 MB disco duro
DirectX 7.0
4x CD-ROM drive
4 MB 3D video

Nota

7.5

Gráficos

9.5

Música

6.0

Dificultad

5.1

Divesión

7.0

 

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